Pista:
Slabón, piso 5 C.C.Paseo El Hatillo.
Fetiche matemático. Lo anguloso como obsesión, como deseo. Vértices que se encuentran y desencuentran. Las líneas que se superponen, se rozan, se acarician, se alargan y se alejan. La diseñadora de moda Camila X Castillo, con su marca CXC, imagina la intimidad con seducción aritmética. Brassieres, pantys, faldas, vestidos, tops y corséts con el desenfado y el vértigo de los trazos exactos y absolutos que se vuelven peligrosos.

"Las plataformas son mi vanidad, cuando las uso no significa que me elevo o que soy más alta que otras, sino que dentro de mi imaginario es como si levitara. Unos tacones me hacen levitar y me dan fuerza, carácter, vanidad absoluta. Cuando me monto en unos zapatos altos me siento hermosa, segura, me muevo igual, pero me veo distinta. Las plataformas de madera son las que más me gustan. Hay algo de belleza, de divinidad y de pecado que siento al montarme en unos tacones".

"Me gusta llevar el cabello largo porque se mueve al caminar y se me hace muy sexy, es esa cadencia que genera el peso de la cabellera que haces que te muevas diferente. A mí me gusta como se siente en la espalda y en los brazos, es como una caricia super rica y suavecita. Siempre lo llevo un poco despeinado, con un look natural desenfadado. Me gusta peinarlo de varias maneras: liso, ondulado o hacerme un moño alto estilo oriental con pelillos en la nuca. Mi cabello puede despertar cierto morbo porque acá en Venezuela el pelo es objeto de deseo. Una vez en una disco me lo halaron para ver si era de verdad. Con mi melena transmito mi lado misterioso, mi sensualidad. Mi cabello es provocador, no estoy segura de qué produce exactamente en cada quien, pero sé que algunos se quieren enredar en él".

"El climax de mi vanidad es cuando me pinto la boca de un rojo brillante, siento que me transformo. Lo hago siempre al terminar de vestirme, así estoy sellando la ceremonia de arreglarme. Me siento súper poderosa, que lo puedo lograr todo cuando llevo los labios rojos. Me siento súper femenina, más coqueta, más sexy. Siento que con ellos consigo que mis palabras seduzcan y sean escuchadas; siento que la gente estará más atenta a lo que voy a decir. Uso todos los tonos de rojo; dependiendo de lo que vaya a hacer cambio la intensidad en mi boca. Siempre tengo un lápiz rojo en la cartera porque en algún momento del día necesito pintármelos. Y, a veces, si estoy un poco deprimida me pinto los labios de rojo para darme fuerzas".
